«Cuidando al cuidador: un ejercicio de bienestar»

«Cuidando al cuidador: un ejercicio de bienestar»

5 noviembre 2020 | Experiencia FLM |
  • El 14 de marzo comenzó un desafío para toda la sociedad española de magnitudes aún desconocidas ante la declaración del estado de alarma sanitaria. Supuso el comienzo de la vida en aislamiento para la mayoría de nosotros.

Departamento de Terapia Ocupacional – Fundación Lesionado Medular

Ocupaciones como trabajar, estudiar y cuidar de los nuestros en casa se mantuvieron mientras otras obligatoriamente debieron paralizarse debido al confinamiento de toda la población. Estas ocupaciones formaban parte de nuestra vida y nos ayudaban a mejorar nuestro bienestar y salud. Hablamos de realizar ejercicio físico, acudir a teatros, reunirnos con amigos en una terraza, ir a nuestra peluquería, acudir a rehabilitación, disfrutar el aire libre, etc…

Desde el departamento de Rehabilitación de la Fundación del Lesionado Medular, queremos celebrar el día de una figura que en muchas ocasiones es invisible para muchos. Sin embargo, desarrolla una labor esencial para que nuestros usuarios y usuarias tengan un cuidado óptimo y puedan desempeñar de la mejor forma posible sus actividades de la vida diaria.

Los cuidadores y cuidadoras tienen como principal ocupación de sus días la atención y cuidado de personas con lesión medular. Asisten diariamente en actividades como el aseo, alimentación, vestido…así como acompañamiento en actividades laborales o de esparcimiento.

En muchas ocasiones son cuidadores formales contratados. Hoy en día, cobra vital importancia la labor de todos aquellos cuidadores informales, o no contratados como padres, familiares cercanos o amigos que siempre están pero ahora por diferentes motivos han aumentado la cantidad de cuidados a la persona dependiente, prescindiendo de la ayuda externa o parte de ella,  bien por la necesidad de suplir al cuidador formal si ha caído enfermo o evitar la exposición al contagio.

Gran cantidad de estudios resaltan la importancia de cuidar del cuidador puesto que es un sector de la población que en la situación previa de “normalidad” ya experimentaba sensación de sobrecarga, estrés, tensión, enfado, baja autoestima… y que posiblemente se haya visto agravada durante el confinamiento y la posterior desescalada del estado de alarma.

Mientras dure la situación desencadenada por el COVID-19 nos gustaría compartir información que pudiese ser de ayuda para ellos pero que también tenga un impacto en el futuro cuando todo haya vuelto a la normalidad para avanzar y mejorar así en su bienestar y salud.

El objetivo es repercutir de forma positiva en el bienestar y salud del cuidador, tanto formal como informal, para que la calidad del cuidado sea la mejor posible.

CONOCER e informarse acerca de los avances en la enfermedad utilizando fuentes oficiales de información. Estipular un límite de tiempo dedicado a esta tarea para evitar sobre informarte

PROTEGER: Primero tu estado de salud siguiendo pautas higiénicas y médicas para evitar contagios en la medida de lo posible e intentar mantener un estado anímico adecuado.  Ambos aspectos son importantes, pero en este caso, resaltamos la importancia de mantener rutinas y horarios que ayuden a la realización de las tareas, así como comenzar nuevas rutinas que en otras ocasiones no podríamos realizar, como actividades culturales artísticas, dibujar, escribir historias, etc…

PREPARARSE: como cuidadores una de las preocupaciones puede ser cómo afrontar la situación si cae enfermo. Se recomienda crear un plan de emergencia para ayudar a aliviar el estrés que podría suponer tener que abandonar a la persona que cuidamos y sería recomendable compartir con alguien de su confianza y dispuesto a encargarse del cuidado de la persona dependiente, así como forma de facilitar a las autoridades la información si llegase el momento.

  • Datos personales de la persona a la que cuidamos (dirección, teléfono, email…)
  • Forma en la que te gustaría que te contactasen en caso de emergencia
  • Detalles de la medicación que necesita
  • Detalles de tratamientos actuales

Estos cuidadores y cuidadoras informales ya sufrían el riesgo de verse afectados el “síndrome del desgaste”. Por este motivo, las siguientes pautas podrían ayudar a aliviarlo de alguna forma:

  • Cuidarse para poder ayudar. Descansar, alimentarse de forma sana y adecuada y realizar algo de ejercicio. Reservar tiempo para uno mismo.
  • Compartir las tareas de cuidado de la persona dependiente y del hogar entre varias personas si es posible. Los demás deben entender que son necesarios momentos de descanso. No es un signo de debilidad.
  • Mantener el contacto con amigos, familiares, relaciones de amistad, familiares y conocidos como red de apoyo. No debemos olvidarnos de ellos.
  • Beneficiarse del uso de la tecnología que permite traspasar los muros del hogar y evadirse. Es el momento de buscar nuevas formas de ocio y esparcimiento alternativas.
  • Mantener una comunicación fluida dentro del hogar
  • Buscar el apoyo de la pareja
  • Visibilizar las propias necesidades, como higiene, autocuidado y descanso.
  • No sobreexponerse a medios de comunicación o redes sociales que estimulen el miedo o pánico
  • Evitar hablar permanentemente del tema ya que genera ansiedad o angustia. Busque solo información actualizada de canales oficiales para adoptar medidas de protección.
  • Fomentar la participación activa de la persona que recibe los cuidados.
  • Cuidar del bienestar emocional. Incluso si su familia está aislada o en cuarentena, tenga en cuenta que esto será temporal.

Durante los meses de confinamiento, donde nuestra única vía comunicación con nuestros usuarios y usuarias, así como sus familiares, fueron las redes sociales, desde la Fundación del Lesionado Medular, compartimos distintos vídeos donde ofrecíamos recursos para realizar rehabilitación en casa. Mantener el bienestar físico es de vital importancia tomar conciencia de que realizar un programa de ejercicios específico ayudará a evitar la aparición de futuras lesiones derivadas del sobreesfuerzo y de posturas anómalas.

Este programa de ejercicios debe ir enfocado a aquellas zonas del cuerpo que más se puedan dañar durante la realización del cuidado. Generalmente estas zonas son; espalda, priorizando tanto la región lumbar como cervical, hombros y rodillas, ya que son las zonas que más carga soportan.

Los ejercicios tendrán como objetivo; mantenimiento de rango articular, fortalecimiento y estiramiento de la musculatura y flexibilización de la zona. Se debería empezar por un calentamiento que incluiría ejercicios de movilización a baja intensidad y corta duración, no más de 5 minutos, ejercicios de fortalecimiento de intensidad moderada, esto irá en función de la persona que los realice y finalizar con ejercicios de estiramientos suaves para relajar la zona trabajada.

Sería conveniente que estos ejercicios pudieran realizarse a diario tanto a primera hora del día para ir preparando el cuerpo al sobreesfuerzo que le espera como al finalizar el día para dejarlo libre de tensiones acumuladas.

Además, se incluirán pautas para seguir mientras el cuidador adopta posturas para realizar las tareas diarias de cuidado, así como el uso de productos de apoyo que pueden facilitar los movimientos y preparación del entorno.

Esperamos que este breve artículo pueda llegar a muchos de estos cuidadores para que, de forma positiva, pueda tener un impacto en vuestro desempeño ocupacional tanto en estos días de confinamiento como en el resto del tiempo que tenga que venir.

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