La fisioterapia pediátrica es la disciplina de la fisioterapia que se encarga del asesoramiento, tratamiento y cuidado de aquellos bebés, niños/as y adolescentes que presentan un retraso general en su desarrollo, desórdenes en el movimiento (tanto congénitos como adquiridos) o que tienen riesgo de padecerlos.
¿Cuáles son los objetivos de la fisioterapia en pediatría?
La neurorrehabilitación es clave para mejorar la calidad de vida de los niños, ayuda a prevenir complicaciones y fomenta su autonomía. Para conseguirlo se trabaja con diversos objetivos.

Prevenir y minimizar alteraciones del desarrollo motor derivadas de trastornos neurológicos, musculoesqueléticos, genéticos o de origen desconocido, que puedan afectar la funcionalidad del niño.
Estimular el desarrollo psicomotor a través de intervenciones personalizadas que favorezcan la adquisición de hitos motores y la integración sensoriomotriz.
Facilitar la funcionalidad y la autonomía del niño en actividades de la vida diaria, mediante el fortalecimiento del control postural, la coordinación, el equilibrio y el desplazamiento.
Prevenir complicaciones secundarias como deformidades músculo-esqueléticas, restricciones articulares o alteraciones respiratorias, a través de técnicas específicas y seguimiento evolutivo.
Asesorar y capacitar a las familias y cuidadores, promoviendo su participación activa en el proceso terapéutico e integrando las recomendaciones en las rutinas diarias del niño.
Colaborar con otros profesionales del equipo interdisciplinar para elaborar, ejecutar y revisar el Plan Individualizado de Atención, asegurando una intervención global y coordinada.
Favorecer la inclusión y la participación activa del niño en su entorno natural, adaptando el entorno físico cuando sea necesario y orientando sobre el uso de ayudas técnicas.
¿Qué es la lesión medular pediátrica?
La lesión medular en niños se refiere a un daño en la médula espinal, una parte esencial del Sistema Nervioso Central que conecta el cerebro con el resto del cuerpo. Esta estructura nerviosa se extiende desde la base del cerebro hasta la zona lumbar, estando protegida por la columna vertebral. A lo largo de la médula espinal se originan los nervios raquídeos, clasificados según su ubicación en cervicales, torácicos, lumbares o sacros. Cuando ocurre una lesión medular, la comunicación entre el cerebro y el cuerpo se ve interrumpida o alterada.
Una lesión medular puede causar dificultad o parálisis de la movilidad voluntaria, pérdida de la sensibilidad, dificultades en el control de los esfínteres, así como trastornos en el Sistema Nervioso Autónomo. Además, puede dar lugar a complicaciones adicionales como úlceras por presión, espasticidad o problemas renales.
Otra de las complicaciones principales asociadas al crecimiento pueden ser las desviaciones articulares, especialmente en la columna vertebral (escoliosis) o caderas. Asimismo, la masa ósea puede disminuir con el tiempo, aumentando el riesgo de fracturas.
Todo ello impacta globalmente el desarrollo del niño, alterando su crecimiento y con efectos que varían según el caso. Los niños con lesión medular requieren una atención médica integral, con tratamientos específicos y cuidados individualizados.
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