La Fundación del Lesionado Medular celebró una nueva edición de sus Encuentros de la Discapacidad, un espacio ya consolidado como punto de encuentro entre profesionales, entidades y representantes institucionales, en el que se combinó el reconocimiento a figuras clave del sector con un análisis en profundidad de los principales desafíos que afrontan las personas con discapacidad. El encuentro, que registró una alta participación, volvió a reflejar la capacidad de convocatoria de la Fundación y su papel como agente activo en la generación de diálogo y pensamiento compartido en torno a la discapacidad. La jornada estuvo encabezada por el presidente de la Fundación, Ken Mizukubo Tarifa, junto a miembros del Patronato y representantes del ámbito social e institucional, en una convocatoria que volvió a poner en valor el trabajo en red y el compromiso colectivo.
Reconocimiento a quienes han contribuido a transformar la realidad de la discapacidad
El encuentro tuvo como uno de sus ejes centrales el reconocimiento a dos trayectorias profundamente vinculadas al avance de los derechos, la autonomía y la calidad de vida de las personas con discapacidad.
El doctor Alberto de Pinto Benito fue homenajeado por su contribución al abordaje integral de la lesión medular, destacando especialmente su capacidad para abrir camino en ámbitos que durante años permanecieron invisibilizados dentro de la práctica clínica. En sus palabras, quiso subrayar el carácter compartido de su recorrido: “No he hecho nada más que lo que consideraba una obligación, apoyándome siempre en quienes estaban a mi lado para poder aportar lo que humildemente podía ofrecer”.
Junto a este reconocimiento, la Fundación rindió homenaje a Juan Carlos Ramiro, figura clave en el desarrollo de políticas de discapacidad, accesibilidad universal y tecnologías inclusivas, cuya trayectoria continúa siendo una referencia dentro del sector. Su legado fue recordado como el de una persona comprometida, constante y profundamente implicada en la defensa de los derechos. Como se mencionó a la entrega del galardón, Juan Carlos «fue una persona extraordinaria, con un coraje inmenso, que nunca dejó de luchar para que cada día tuviera sentido” .
“Hoy no solo entregamos dos reconocimientos: damos las gracias por haber abierto camino y por recordarnos que el compromiso con los demás deja huella” .
Un espacio de análisis sobre los retos del sistema
Tras el homenaje, el encuentro dio paso a una conversación abierta con Maite Gallego, presidenta del CERMI Comunidad de Madrid, que permitió abordar, desde una perspectiva directa y sin rodeos, algunas de las principales tensiones que atraviesan actualmente el sistema de atención a la discapacidad.
Desde el inicio, Gallego situó el foco en el acceso a los servicios sociales, recordando que el reconocimiento del grado de discapacidad constituye la puerta de entrada al conjunto de recursos. En este sentido, señaló que los retrasos en los centros base siguen siendo uno de los problemas más relevantes en la Comunidad de Madrid, con tiempos de espera que, aunque se sitúan de media en torno a un año, pueden superar ampliamente ese plazo en determinados casos, llegando incluso a más de dos años y medio . Una situación que, subrayó, resulta difícilmente compatible con los plazos establecidos por la normativa y que exige reforzar tanto los dispositivos existentes como las condiciones del personal encargado de las valoraciones.
En paralelo, la presidenta del CERMI Madrid abordó la evolución de la atención temprana, uno de los ámbitos en los que la Comunidad ha tenido tradicionalmente un papel pionero. En este caso, puso en valor la reducción significativa de los tiempos de espera en los últimos años, pasando de cerca de diez meses a poco más de dos, lo que supone un avance relevante para las familias, aunque sin ocultar que el volumen de demanda sigue siendo elevado y obliga a mantener una atención constante sobre el sistema .
A medida que avanzó la conversación, emergió uno de los temas que mayor reflexión generó entre los asistentes: la situación de las personas con discapacidad al cumplir 65 años. Gallego explicó que el modelo actual provoca una transición automática hacia el sistema de atención a personas mayores, lo que conlleva, en la práctica, la pérdida de acceso a recursos específicos de discapacidad. Una cuestión que, como se puso de manifiesto durante el encuentro, no responde a la realidad de las necesidades de muchas personas y que sigue siendo objeto de reivindicación desde hace décadas.
En este mismo contexto, la conversación derivó hacia el marco normativo y el lenguaje utilizado en él, deteniéndose en la permanencia del término “minusválido” en el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid. Gallego calificó esta situación como incoherente con el enfoque actual de derechos y con la evolución que ya se ha producido en gran parte de la legislación, señalando la necesidad de completar esa actualización también en el plano formal.
La accesibilidad fue otro de los ejes abordados, recordando que la ley autonómica vigente se remonta a 1993. En este sentido, apuntó a los trabajos en curso para desarrollar una nueva norma que incorpore plenamente el concepto de accesibilidad universal y contemple no solo la dimensión física, sino también la sensorial y cognitiva, en línea con las transformaciones sociales y tecnológicas de los últimos años.
La conversación abordó igualmente cuestiones más concretas pero de impacto directo en la vida cotidiana, como el acceso al catálogo ortoprotésico. En este ámbito, se señalaron dificultades en la concesión de determinados productos esenciales para la autonomía personal, así como retrasos en el abono de prestaciones, situaciones que en algunos casos obligan a las personas a asumir costes que deberían estar cubiertos por el sistema.
Finalmente, el diálogo se detuvo en el modelo de atención a la dependencia en la Comunidad de Madrid, caracterizado por la gratuidad de los servicios para personas con discapacidad. Gallego valoró positivamente este enfoque, señalando que constituye un elemento diferencial dentro del sistema, si bien apuntó que no genera un efecto llamada significativo debido a los requisitos de acceso. Al mismo tiempo, subrayó que su sostenibilidad está estrechamente ligada a la financiación del sistema, una cuestión que atraviesa de manera estructural el conjunto de los servicios sociales.




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